Sergio lleva en el club casi una década y siempre dirigiendo a los más peques de la sección en sus primeros pasos en el mundo de la canasta, labor que alterna con la dirección técnica de un club federado. Cumplidor, paciente y generoso, siempre dispuesto a adaptarse a los diferentes avatares que un club colegial presenta a lo largo de una temporada y siempre procurando crear el mejor ambiente posible. Acaba de obtener el título de Entrenador Nacional y ahora mismo respira basket por los cuatro costados. Dicen que los buenos entrenadores deberían estar siempre con los más jóvenes. Suerte que tenemos, entonces.

 

— Hola Sergio. Cuéntanos cómo empezaste en el mundo del Baloncesto.

Empecé jugando en categoría Infantil, hoy día se consideraría empezar tarde. Fue un primer contacto casual. Un amigo del colegio me dijo que fuera un día a probar, que se estaba formando un equipo en donde yo vivía y me seleccionaron. Y así empecé. Me enganchó y llevo jugando desde entonces y complementándolo como entrenador. Como técnico empecé a dirigir con 20 años, año arriba año abajo. Era un equipo extraescolar de colegio y ese fue mi primer paso. Me gustó, seguí entrenando y empecé a formarme y fui pasando de categorías escolares hasta federadas.

— ¿Qué recuerdos tienes de tus primeros días como entrenador?

Los primeros días empiezas de cero, sin experiencia y te sorprende todo. Era un grupo de niños pequeños de extraescolar de 2º o 3º de Ed. Primaria. Recuerdo necesitar mucha paciencia con ellos, no tenía nada que ver con un grupo de jugadores federados. También recuerdo que los primeros días fueron difíciles hasta que te haces con el grupo. El tema de disciplina y hacerse respetar como entrenador con los niños pequeños era lo principal en los primeros días. Además, el grupo era muy heterogéneo y tardé unos días en controlar el grupo al completo marcando normas y evitando que la cosa se desmadrara.

— Acabas de obtener la máxima titulación deportiva en España como entrenador de Baloncesto… ¿cómo ha sido el proceso para convertirte en Entrenador Nacional?

Para llegar a ser Entrenador Nacional es preciso una formación contínua que termina con el Curso Superior. A nivel de Baloncesto es el máximo título que puedes tener y te acredita para entrenar en ligas profesionales, la máxima categoría del Baloncesto español, que es ACB, y a nivel de selecciones nacionales.

El proceso ha sido largo. Cuando empiezas a entrenar, a llevar grupos y quieres seguir en el mundo de Baloncesto, no sólo como jugador si no como entrenador, pues ya te planteas hacer los cursos, el sacarte la titulación que la federación te exige. En mi caso, yo empecé con el Nivel 1. Actualmente está el Nivel 0, pero entonces no existía. Después se hace el Nivel 2 y se acaba con el Curso Superior.

Al final es un proceso de ir cubriendo etapas, te gusta, te engancha, quieres seguir formándote y es ir paso a paso.

— ¿Cómo se desarrolla el Curso Superior? ¿Cómo ha sido tu experiencia?

La experiencia es buena pero dura. Ahora lo miro con perspectiva y sí, te lo pasas bien, tienes buenos momentos, pero una cosa no quita la otra. Al final los niveles 1 y 2 son distintos porque los cursos los haces aquí en Madrid y lógicamente la proximidad y el tiempo que te requiere cada curso los hace más asequibles. En cambio, el Superior ya lo haces fuera normalmente.

En mi caso lo hice en Zaragoza y tiene distintas partes: hay una parte no presencial que se hace a través de una plataforma online con trabajos, foros y test y luego la fase presencial, que es más dura, ya que son 15 días dedicados exclusivamente al curso, es decir, clínics, charlas, clases, trabajos, exámenes… No es 24 horas pero casi. Son 15 días intensos y duros en los que te exigen mucho. Aprendes muchas cosas pero tienes distintos momentos, unos peores, unos mejores, pero al final yo la experiencia la valoro como positiva.

— ¿Cuáles son los aspectos en los que más se incide para llegar a ser Entrenador Nacional?

En el Curso Superior se incide mucho en el tema del trato con los jugadores. Orientan mucho el curso a gestionar jugadores y equipos de élite, ya sean selecciones o equipos profesionales. Tratan mucho el tema de gestión de vestuario, de grupos, y sobre todo de la comunicación. Los términos, el lenguaje que el entrenador utilice y la forma de trasmitir son aspectos muy importantes. Los movimientos y las situaciones de juego ya los conocemos pero te enseñan a utilizar el lenguaje apropiado, con términos adecuados en inglés y a saber gestionar esas mismas situaciones con un vestuario de élite.

¿Qué te queda por delante? ¿Cuáles son tus objetivos?

Desde mi punto de vista un entrenador siempre aprende. Por mucho que hagas todos los cursos posibles, siempre hay algo nuevo que aprender. Los cursos te dan muchas cosas y aprendes mucho, pero la experiencia y las vivencias te dan mucho más. Al final cuanta más experiencia tienes más se aprende. Por lo tanto, mis objetivos son seguir aprendiendo y seguir disfrutando de este deporte. No me pongo metas. Las cosas llegan y cuando vengan ya me plantearé todo lo demás.

— ¿Cuáles son los aspectos que te definen como entrenador?

Yo como entrenador marco mucho el tema de las normas, el compromiso, la disciplina y el esfuerzo. Y, a partir de ese compromiso y esa disciplina, lograr la máxima asistencia y esfuerzo en los entrenamientos. Para mí, y en eso insisto mucho, hay que venir a entrenar y esforzarse. Luego podrán salir las cosas mejor o peor, pero el esfuerzo, las ganas y tener buena actitud es fundamental para aprender. Según la edad y las características del grupo ya se trabajarán unas cosas u otras, pero si el grupo tiene buena predisposición, tiene ganas, tiene buena disciplina, son conscientes de esa serie de normas y se esfuerzan, con eso la me doy por satisfecho. Ese es el punto de partida. Mi experiencia me dice que un grupo que sigue estas reglas mejora siempre.

¿Qué te aporta personalmente ser entrenador?

Aporta mucho. Son vivencias y experiencias. Cada niño y cada niña es distinto y aprendes de cada jugador. Puedo decir que soy un privilegiado porque hago algo que me gusta y voy a los partidos con ganas y con satisfacción.

Cada año llevas un grupo distinto pero todos te aportan algo. A todos les coges cariño y luego cuando voy por el Sorolla me vienen a saludar, se acuerdan de mí, de mi nombre, y eso a uno le satisface, porque oye, he estado un año o dos con ellos y con algo se han quedado del tiempo que han estado conmigo y yo me acuerdo de ellos. Y personalmente me aportan mucho, me enriquecen como persona sin ninguna duda.Para mí es fundamental que haya una disciplina y un compromiso por parte de los jugadores con el equipo, con el club y con el colegio.

¿Cuál ha sido tu momento más bonito como entrenador?

Hay muchos momentos, yo no lo supedito todo a ganar o perder. Hay situaciones o momentos en los que a los chicos les sale bien una jugada que hemos practicado en los entrenamientos, ya sean más mayores o más pequeños. Los pequeños en ese aspecto son, quizás, más… auténticos puede ser la palabra, porque les sale una cosa y lo celebran, se ponen contentos.

Al final ves que ese trabajo y ese esfuerzo tiene su recompensa y que les salen las cosas y van mejorando. La cara de satisfacción y felicidad de los chicos o las chicas es un momento que vale la pena. El día a día también es un momento bonito, no sólo acordarte de tal año gané la liga y demás. Los pequeños son muy agradecidos, no tienen maldad. Cuando son mayores pues ya tienen más carácter, pueden tener más mala leche o sus cosas, pero los pequeños, maldad ninguna y con meter una canasta o que les salga algo ya es una satisfacción para ellos y son muy buenos momentos para un entrenador. Eso a mí me llena mucho.

— ¿Qué opinas del Baloncesto actual? ¿Qué destacas del Baloncesto profesional?

Actualmente se tiende al “Small-Ball”, tener en pista a jugadores pequeños con mucho tiro de 3 puntos. Es hacia lo que tiende el juego hoy día. De todas formas, yo creo que son épocas, no digo que sea ni mejor ni peor, pero es distinto a lo que se hacía antes.

Antes se jugaba con jugadores grandes, se favorecía el juego interior o con un jugador dominante y menos tiro exterior. Ahora está de moda tener cinco pequeños, correr, tirar, un ritmo alto de juego… Es verdad que ahora las normas FIBA, con la introducción del “paso cero” y otras modificaciones, permiten mayor velocidad en el juego, mayor ritmo.

En los equipos actuales se hace mucho tiro de 3 e interesa tener jugadores muy versátiles, que puedan meterse por dentro y que sepan también abrirse y jugar de cara, como por ejemplo Lebron James, aunque bueno, en este caso es que físicamente es un portento. El perfil de pívot grande y dominante está en desuso actualmente. Pero son tendencias, dentro de cinco años puede cambiar, y para gustos los colores, hay de todo.

— ¿Cómo valoras los años que llevas en el Liceo Sorolla?

Los años aquí los valoro personalmente como muy buenos y la experiencia como entrenador igual. Al final ya son aquí casi 8 o 9 años. El tiempo pasa muy deprisa y la valoración es muy buena. Yo siempre se lo digo a Miguel y Antonio, que estaré aquí mientras ellos quieran que esté, es decir, el día que no me aguanten y no quieran verme más pues me iré.

Yo aquí estoy encantado, me siento como en casa, me siento parte de esto y aquí los años han sido buenos, siguen siendo buenos y son los motivos por los que estoy aquí. Al final si estás en cualquier sitio tiene que ser porque estás a gusto. Yo por suerte puedo elegir, les he dicho a ellos que estoy encantado y mientras que ellos quieran seguiré aquí. He entrenado a muchos grupos, muchos niños y niñas del colegio, y verles ahora que han crecido y te saludan y se acuerdan de ti es muy gratificante. La experiencia ha sido buena tanto con los compañeros entrenadores, con los gerentes y con los jugadores.

 

Muchas felicidades por el título y suerte en tu carrera.