por Lucas Martín

El Baloncesto es un deporte muy “sencillo”: 10 jugadores repartidos en dos equipos de 5 personas cada uno, con dos únicos objetivos. El primero, y más obvio: meter canasta. El segundo, pero no menos importante: no recibir canasta del equipo contrario. Para llevar a cabo esta labor, a priori tan sencilla, pero en la práctica muy laboriosa, existen una serie de “armas” que facilitan el trabajo. Como se trata de un deporte de equipo, es casi imposible que un jugador sea capaz de ganar él solo al quinteto contrario, por lo que será necesario la conexión entre todos los integrantes del grupo. Esta conexión vendrá dada (la mayoría de las veces) por uno de los fundamentos en los que se puede dividir este deporte: el pase.

Por definición, el pase es la acción de pasar, es decir, llevar o transmitir un objeto de un lugar a otro. En lenguaje baloncestístico, el objeto es el balón, que va del pasador al receptor. Sin embargo, la mayoría de los entrenadores lo definimos como la forma más rápida de avanzar a lo largo de la pista, para lograr el primero de los objetivos mencionados anteriormente. En otras ocasiones servirá para evitar perder el balón, y así mantener la posesión.

Podemos señalar varias fases para efectuar de manera correcta este fundamento:

  1. Finta de recepción: el receptor deberá librarse de su defensor para poder recibir cómodamente.
  1. Lanzamiento: desde el pasador hasta el receptor, a través de la “línea de pase”.
  1. Recepción del balón: El receptor debe coger el balón y agarrarlo en posición de triple amenaza (posición que permite botar, pasar o tirar).
Variantes

Son muchos los factores que influyen a la hora de pasar el balón, tales como la situación en la pista del pasador, el receptor y los defensores, el lugar del campo en el que se vaya a efectuar, la distancia que tenga que recorrer, etc. Por ello, a lo largo de los años, se han ido inventando diferentes tipos de pase:

  • Pase de pecho: el más conocido y usado en distancias cortas y medias. Debe ir recto y fuerte, desde el pecho del pasador, hasta el pecho del receptor. Si siguiese una trayectoria bombeada se perdería tiempo.
  • Pase picado: es el más indicado en situaciones de último pase en contraataque. El balón da un bote en el suelo antes de llegar al receptor, lo que facilita la penetración a canasta.
  • Pase de béisbol: el mejor para distancias largas. Sale desde el hombro del pasador, como si fuera un latigazo. Se llama así porque imita el movimiento del pitcher de béisbol, solo que la trayectoria suele ser bombeada.
  • Pase por la espalda: complicado de realizar, pero confuso para los defensores. El balón rodea la cintura del pasador antes de salir de su mano, por lo que es difícil saber la dirección que seguirá.
  • Pase tras bote: se trata de pasar el balón justo cuando el bote llega a la mano del emisor, sin que llegue a haber agarre de balón. Digamos que se “empuja”. Un especialista en esta forma de pasar es Ricky Rubio.
  • Mano a mano: el balón se entrega directamente en la mano del receptor, sin que recorra una trayectoria por el aire. A veces va acompañado de un bloqueo directo que se realiza de manera simultánea.

A lo largo de los más de 100 años de historia del Baloncesto, hemos tenido el privilegio de disfrutar con grandes jugadores que, en ocasiones, han hecho de este fundamento una obra de arte. Tradicionalmente, estos especialistas han sido los que ocupaban la posición de base. Jugadores que prácticamente se limitaban a asistir a sus compañeros para que anotasen, haciendo gala de su apodo de “playmakers” (hacer jugar al resto), sin apenas lanzar a canasta. Encontramos a Steve Nash, Ricky Rubio, John Stockton, etc.

Por suerte para todos, el Baloncesto ha evolucionado. A día de hoy, los jugadores no están tan especializados como antes, y deben dominar la mayoría de las facetas del juego para poder triunfar. Por ello, aleros como LeBron James o Kevin Durant entre otros, promedian cerca de 7 asistencias por partido, mostrando gran visión de juego para tratarse de hombres “altos”.

Así pues, podemos afirmar que fundamentos como el pase, simples en la teoría pero complejos en la práctica, nos ayudan a disfrutar de este aparentemente complicado, pero en realidad “sencillo” deporte llamado Baloncesto.